Indoor Pollution (Calidad del Aire Interior )
Al hablar de calidad del aire solemos pensar sólo en la mala calidad del aire exterior, sobre todo en las grandes ciudades, en la cercanía de las industrias, etc. Sin embargo, la calidad del aire que respiramos al interior de nuestro hogar, oficina, colegio, transporte público, o cualquier otro espacio cerrado, también contiene grandes concentraciones de contaminantes no sólo químicos, sino también bacteriológicos.
En la composición del aire interior, interfieren también otros factores, como la concentración de fuentes de radiaciones electromagnéticas, microorganismos, concentración de iones positivos, etc.
La toma de conciencia, por parte del público y de las instancias gubernamentales, de los efectos de la contaminación del aire interior sobre nuestra salud es un hecho reciente y aún es muy débil.
Contaminantes
Las fuentes de contaminación, al interior de los ambientes cerrados es variada, sin embargo, podemos distinguir básicamente dos fuentes: aquella relacionada directamente con los materiales de construcción y decoración y aquella relacionada con nuestra manera de vivir y habitar en los espacios cerrados.
Desde hace algunos años, la Medicina se enfrenta a un aumento de pacientes con enfermedades respiratorias, irritaciones de la piel, ojos, sistema respiratorio, etc. Estos síntomas constituyen el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE) adquirido básicametne por personas que frecuentan construcciones cuyo sistema de ventilación es deficiente, materiales de construcción tóxicos e incremento de contaminación electromagnética artifical al interior.
Contaminantes químicos
Las investigaciones médicas y científicas actuales, en medioambiente y salud, han permitido evidenciar las relaciones entre salud / medioambiente / construcción y COV. Los COV (Compuestos Organo Volátiles) son aquellos compuestos que al ser emitidos en la atmósfera interior pueden ser nocivos para la salud y producir importantes prejuicios al medioambiente.
Los COV los más conocidos son: Formaldehído, benceno, tolueno, xileno, estireno, octano, limoneno, propanol, butanol, glicoles y éteres de glicol, cetonas, etc. Tienen en común el hecho de evaporarse a temperatura ambiental y difumarse en el ambiente.
Los COV entran en la composición de numerosos materiales de construcción, mobiliario, decoración, como barnices, pinturas, maderas aglomeradas, plumavit, suelos sintéticos, alfombras, textiles sintéticos, piso flotante, PVC, plásticos, plomo, asbesto, etc. Por ello es fácil encontrarlos en nuestro entorno diario.
La exposición a fuentes de contaminación química procede tanto de los materiales de construcción, decoración y mobiliario, como de nuestra forma de calentar el espacio, de limpiarlo e incluso si hay fumadores en él o no.
En la actualidad, los detergentes producidos por la industria petroquímica, con los que limpiamos nuestros espacios, contribuyen al aumento de nuestra exposición a agentes químicos tóxicos solos o combinados (cloro, amoniaco, triclosán, entre otros), acoplado a este hecho hay que destacar la poca ventilación natural que no permite la correcta renovación de los espacios cerrados.
Contaminación electromagnética
La Contaminación electromagnética o ELECTROSMOG define la contaminación por radiaciones electromagnéticas causadas por la moderna tecnología que afecta a nuestra salud y tienen repercusiones mediambientales.
Se suele hacer una distinción entre campos electromagnéticos artificiales: Baja Frecuencia - Alta Frecuencia.
Los de Baja Frecuencia son aquellos emitidos por las instalaciones eléctricas, transformadores, luminarias, electromdomésticos, etc. Mientras que la de Alta Frecuencia se relaciona principalmente con la telefonía móvil, equipos inalámbricos, hornos microondas, teléfono inalámbrico, etc.
Investigaciones médicas han evidenciado los efectos de la corriente eléctrica en la producción de melatonina que se produce durante el sueño. Por ello es que es ideal tener la menor cantidad posibles de aparatos eléctricos en la cercanía inmediata de nuestra cama.
En la frecuencia de las microondas, se producen tanto efectos térmicos como no-térmicos (alteraciones del ritmo cardiaco y de la tensión arterial, ruptura de la barrera hemato-encefálica, cambios de comportamientos en las personas, entre otros).
La detección y medición de estas fuentes de contaminación debe ser realizada por profesionales para que se pueda determinar el origen, la intensidad y la frecuencia de la misma para poder proporcionar soluciones de protección idóneas.
Contaminación biológica
El aire interior es un caldo fúngico, sobre todo cuando se dan las condiciones de humedad y temperatura apropiada para el desarrollo y propagación de microorganismos (bacterias, virus, hongos, parásitos). La concentración en el aire de estos, puede inducir patologías, agravar enfermedades alérgicas o provocar intoxicaciones.
Los sistemas de aire acondicionado mal mantenidos o contaminados son la principal fuente de contagio de legionelosis (enfermedad respiratoria provocada por la inhalación de la bacteria Legionella Pneumophila).
Pero no sólo encontramos microorganismos en el aire sino también que podemos convivir con ácaros, pequeños artrópodos que encuentran hábitat en los sofas, cama, colchones, cortinas, alfombras, etc.
Escasa iluminación y ventilación naturales
La mala orientación conlleva a que los espacios interiores de trabajo, vivienda, colegios, etc. no reciban la calidad y cantidad de luz solar adecuada. Así mismo ocurre con la ventilación natural que es, cada vez más escasa.
Las personas que trabajan con una escasa iluminación, o de baja calidad, pueden padecer tensión y fatiga ocular y rendir mucho menos. Mientras que la falta de ventilación natural no permite una buena renovación del aire interior viciado.
Ionización del aire
No sólo necesitamos de aire limpio, sino también de aire ionizado (equilibrado en lo posible entre positivo y negativo).
Las patologías por iones son frecuentes en muchas oficinas, hoteles y hospitales construidos con metales y materiales sintéticos y en los que abundan, además, grandes cantidades de equipos eléctricos que contribuyen al aumento de iones positivos nocivos en el ambiente.
La ionización positiva del aire causa que se acelere el proceso de combinación entre los diferentes patógenos presentes en el ambiente como ser COV, ácaros, pólen, polvo, etc.



